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martes, 11 de enero de 2011

Manifiesto zapatista en náhuatl



Pintada EZLN en Chiapas, Mejico

1 de enero de 1994, día en que el gobierno federal mejicano se preparaba para la entrada en vigencia del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (ALCA) firmado con EEUU y Canadá.
Ese mismo día en el estado de Chiapas, y de forma sorpresiva para el Gobierno Federal, campesinos pertenecientes a los pueblos originarios, marchan hacia la cabecera de la cuidad con el objetivo de tomar el poder.
Comandados por el Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN), emiten la Declaración de la Selva Lacandona por la que declaran la guerra al Gobierno mexicano amparados en el artículo 39° de la constitución nacional. Desconocen la autoridad del entonces presidente Carlos Salinas de Gortar debido a que en 1988, según el comunicado, "había llegado al gobierno por fraude electoral de enormes proporciones".
Así comenzaría una historia de lucha y negociaciones del EZLN por hacer cumplir sus demandas.
Cada año en un aniversario de los levantamientos de Chiapas emiten una Declaración, este texto que esta aquí debajo forma parte de la Cuarta Declaración de la Selva de Lacandona.






Al pueblo de México:

A los pueblos y gobiernos del mundo:

Hermanos:

No morirá la flor de la palabra. Podrá morir el rostro oculto de quien la nombra hoy, pero la palabra que vino desde el fondo de la historia y de la tierra ya no podrá ser arrancada por la soberbia del poder.

Nosotros nacimos de la noche. En ella vivimos. Moriremos en ella. Pero la luz será mañana para los más, para todos aquellos que hoy lloran la noche, para quienes se niega el día, para quienes es regalo la muerte, para quienes está prohibida la vida. Para todos la luz. Para todos todo. Para nosotros el dolor y la angustia, para nosotros la alegre rebeldía, para nosotros el futuro negado, para nosotros la dignidad insurrecta. Para nosotros nada.

Nuestra lucha es por hacernos escuchar, y el mal gobierno grita soberbia y tapa con cañones sus oídos.
Nuestra lucha es por el hambre, y el mal gobierno regala plomo y papel a los estómagos de nuestros hijos.
Nuestra lucha es por un techo digno, y el mal gobierno destruye nuestra casa y nuestra historia.
Nuestra lucha es por el saber, y el mal gobierno reparte ignorancia y desprecio.
Nuestra lucha es por la tierra, y el mal gobierno ofrece cementerios.
Nuestra lucha es por un trabajo justo y digno, y el mal gobierno compra y vende cuerpos y vergenzas.
Nuestra lucha es por la vida, y el mal gobierno oferta muerte como futuro.
Nuestra lucha es por el respeto a nuestro derecho a gobernar y gobernarnos, y el mal gobierno impone a los más la ley de los menos.
Nuestra lucha es por la libertad para el pensamiento y el caminar, y el mal gobierno pone cárceles y tumbas.

Nuestra lucha es por la justicia, y el mal gobierno se llena de criminales y asesinos.
Nuestra lucha es por la historia, y el mal gobierno propone olvido.
Nuestra lucha es por la Patria, y el mal gobierno sueña con la bandera y la lengua extranjeras.
Nuestra lucha es por la paz, y el mal gobierno anuncia guerra y destrucción.


Techo, tierra, trabajo, pan, salud, educación, independencia, democracia, libertad, justicia y paz. Estas fueron nuestras banderas en la madrugada de 1994. Estas fueron nuestras demandas en la larga noche de los 500 años. Estas son, hoy, nuestras exigencias.


Hermanos y Hermanas de otras razas y otras lenguas o aquél cuyas manos se acerque a este manifiesto que lo haga pasar a todos los hombres de esos pueblos.





Con los últimos parrafos de este manifiesto termina el tema de Manu Chao "Welcome to Tijuana" asi llegue yo a esta historia de lucha de un pueblo; y como bien dice, yo aqui lo hago pasar para todos lo conozcan.



Tema desde Goear:



texto completo de la pagina del EZLN
http://palabra.ezln.org.mx/



Un abrazo a todos los hermanos y hermanas latinoamericanos!


Matias
Convergencia Nacional y Popular
Juntos en la lucha de los pueblos de la patria grande

lunes, 6 de septiembre de 2010

Subcomandante Insurgente




(...)
     Sentado fuera en un banco, la toalla secándose al sol, abro un libro que me acaban de enviar de Nueva York. Es una antología de las cartas y los comunicados escritos por el Subcomandante Marcos entre enero y junio del año pasado para el Ejército Zapatista de Liberación Nacionl (EZLN). La historia se ha contado muchas veces en todos los rincones del mundo.


Justo después de medianoche (como siempre, nos retrasamos, dice Marcos en una nota), justo después de medianoche del 1° de enero de 1994, un ejército de varios miles de indígenas, hombres y mujeres, se alzó en armas y tomo la ciudad de San Cristóbal, en Chiapas, la provincia más pobre de México, y obligaron al gobierno federal a reconocer sus demandas.



… hombres pobres como nosotros a los que se nos ha negado la preparación mas elemental para así poder utilizarnos como carne de cañón y saquear las riquezas de nuestra patria sin importarles que estemos muriendo de hambre y de enfermedades curables, sin importarles que no tengamos nada, absolutamente nada, ni un techo digno, ni tierra, ni trabajo, ni salud, ni alimentación, ni educación, sin tener derecho a elegir libre y democráticamente a nuestras autoridades, sin independencia de los extranjeros, sin paz ni justicia para nosotros y nuestros hijos. Pero nosotros HOY DECIMOS ¡BASTA!



Tras doce días de lucha –durante los cuales las fuerzas aéreas mexicanas bombardearon los pueblos que eran considerados prozapatistas- se acordó un difícil alto el fuego, que militarmente hablando se convirtió poco a poco, en un estancamiento. En un bando, el EZLN, obligado a retirarse a las montañas, pero con una parte considerable de la población campesina de su lado y con un apoyo cada vez mayor de la población civil de todo México; en el otro, el Ejército Federal, muy superior en número y en capacidad armamentística, y los ejércitos privados de los hacendados, decididos a destruir todo lo que representan los zapatistas, pero nerviosos y perplejos ante las montañas que protegen a los sublevados.

Desde esas montañas, en marzo, el Subcomandante escribe a un escolar que le ha enviado una foto de su perro:

… y entonces viene esa idea de escribirte para decirte algo que viene de eso de “profesionales de la violencia” que tanto nos han achacado. Y resulta que sí, que somos profesionales. Pero nuestra profesión es la esperanza… de nuestros despojos y rotos cuerpos habrá de levantarse un mundo nuevo. ¿Lo veremos? ¿Importa si lo veremos? Creo que no importa tanto como el saber a ciencia cierta que nacerá y que en el largo y doloroso parto de la historia algo y todo pusimos: vida, cuerpo y alma. Amor y dolor, que no solo riman, sino que se hermanan y juntos marchan.

(…)

Una lucha ideológica sin precedentes entre unos miles de hombres y mujeres sin rostro, pero verdaderos, escondidos en las montañas, y el orden mundial ¿Cómo es posible un duelo semejante, aunque “sólo fuera un momento”?

Cada vez son más quienes hoy en día se dan de cabeza con el hecho de que el futuro de nuestro planeta y lo que podrá ofrecer o negar a sus habitantes se decide en juntas directivas que controlan más dinero que todos los gobiernos del mundo, que nunca se presentan a elecciones y cuyo único criterio a la hora de tomar una decisión es si ésta aumenta o tiende a aumentar el beneficio.

Nadie, salvo los miembros de esas juntas y sus pupilos ideológicos, cree realmente, tras la evidencia de los últimos cinco años, en las promesas de la triunfante economía de libre mercado. En el fondo, la gente sabe, cuando se despierta a las cuatro de la mañana, que el sistema va a estallar por algún lado. Al amanecer, bajan obedientemente la cabeza una vez más e intentan no hundirse. Pero la duda esta empezando a brotar. Y a las cuatro de la madrugada el Subcomandante nos habla.

Me levanto del banco y avanzo por la calle a la sombra de los plátanos. No me cruzo con nadie. Empiezan a caer las primeras hojas. Al llegar a la esquina, entro en una pequeña tienda a comprar algo de comida. Un hombre un poco más joven que yo, con barba y pantalones cortos, balbucea algo al tendero, que es libanés. Entiendo que el tendero le ha dado una bolsa llena de plátanos porque están demasiado maduros para vender. Ahora el hombre esta contando lentamente la monedas que tiene que pagar por una lata. Una lata grande de comida para perros. Sus manos me dicen con toda certeza que vive en la calle. El Subcomandante explica porqué es adicto a las posdatas:

Resulta que uno siente que algo se queda entre los dedos, que algunas palabras andan todavía por ahí buscando acomodo entre frases, que uno no acaba de vaciar los bolsillos del alma, pero es inútil, no habrá posdata que abarque tantas pesadillas… y tantos sueños…


John Berger
 
 
Por Analía Godoy