lunes, 8 de marzo de 2010
"La Opinion Independiente"
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La opinión independiente
¿Cómo está lo que no tenemos dentro del movimiento peronista? Hay dos grandes grupos. El primero es el de los indiferentes, que algunos llaman la opinión independiente. Eso es indiferencia, que en el orden político puede llamarse estupidez política. Es eso que no tiene ni un color ni otro, que es como decía el famoso cura de Flor de durazno: “Es como la bosta de paloma, que no tiene ni bueno ni mal olor”.
Es mejor no captar la opinión independiente
Algunos dicen: hay que captar la opinión independiente. Grave error. Eso no se capta nunca, porque está tres días con uno y tres días contra uno. Esa opinión es la que no debe interesar al que conduce. Algunos han perdido lo que tenían por ganarse la opinión independiente. A esos hay que dejarlos al margen y no tratar de conducirlos. Esos son inconductibles; ésos son en todas las colectividades los salvajes permitidos por la civilización, que viven aislados y al margen de las inquietudes de los demás. Esos no nos interesan. A ésos no los vamos a captar nunca. Y si los captamos, son elementos de disociación dentro
de la organización política, porque ellos están siempre en contra, algunas veces de las cosas buenas y otras veces de las cosas malas. Porque un argentino que conoce su patria y que la quiere y no haya tomado partido en eso, no debe tener grandes condiciones de patriota ni grandes condiciones morales
Las leyes de Licurgo
Licurgo –a quien mi señora cita hoy en su conferencia– estableció en una de sus más sabias leyes –entre las tantas leyes sabias que él hizo para Esparta–, que para mí es la más maravillosa de todas, lo siguiente: “Hay un solo delito infamante para el ciudadano: que en la lucha en que se deciden los destinos de Esparta él no esté en ninguno de los dos bandos o esté en los dos”.
Esos señores independientes pertenecen a esa clase de delincuentes que cita Licurgo en sus leyes. Son pasibles de un delito infamante contra la República.
Juan D. Perón
Conducción Política
Un abrazo.
Matias
Junta Permanente.
viernes, 5 de marzo de 2010
¿Que pasa si no se paga los vencimientos de la deuda externa con Reservas?
Puerta principal del Banco Central de la Republica Argentina
Siempre y cuando estemos ante una opción viable y no planteemos dejar de pagar a los vencimientos de deuda, que seria una utopia irrealizable si la Argentina quiere seguir dentro del sistema económico mundial.
Sin recurrir a las Reservas, hay tres opciones para cancelar la deuda, la primera es utilizar partidas presupuestarias. Esto implicaría un ajuste con una menor cantidad de obras y un posterior congelamiento de la economía, o un menor presupuesto para educación, salud, aumento a jubilados, entre otros.
La segunda opción es el endeudamiento con el exterior, lo que tiene en promedio una tasa de 13.5 % anual, la que representaría un costo financiero anual de 845 millones de dólares.
La tercera opción son las privatizaciones, con la pérdida de patrimonio nacional.
Entonces, si cancelando la deuda con Reservas a la Argentina no le representa, ni menos presupuesto, ni 845 millones de dólares al año, ni vender patrimonio nacional ¿porque tanta ferviente oposición a esta medida económica?.
Ante este escenario queda en evidencia que la decisión de la oposición, de no apoyar la medida de pagar con reservas es netamente política y no económica.
¿No será que la oposición prefiere que la Argentina se endeude con la banca extranjera y de esta manera volver a las “recomendaciones” del FMI (ajuste salarial, aumento de impuestos, entre otras)? ¿Será que prefiere que perdamos independencia en las política económica?
Cabe recordar que los gobiernos de Menem y De la Rua adoptaron las medidas del FMI a raja tabla y las consecuencias para el país fueron nefastas.
Me parece necesario en está instancia remarcar que los pueblos que no conocen su historia están condenados a repetirla.
Desde este humilde espacio apoyamos el pago de los vencimientos de deuda externa con reservas porque entendemos que es apoyar la independencia en las políticas económicas de la Argentina, sabiendo que el camino para el crecimiento de nuestro país es dejar de una vez por todas las recomendaciones del FMI, organismo que prefiere una America Latina endeudada y obediente, antes que libre y soberana.
Valeria Campolongo
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