martes, 6 de septiembre de 2011

Acerca del populismo penal





Hola amigos! en esta entrega del blog queremos dejar una nota publicada en el día de la fecha en Pagina12, donde se expone de manera contundente los peligros que genera la manipulación de acontecimientos delictivos en la vida social.

Esperamos que les guste, y que aclare el panorama tan confuso que nos muestra la Tv.


Acerca del populismo penal


En ocasiones, las noticias sobre crímenes horrendos sacuden emocionalmente a las personas y la vida social en su conjunto. Sobre todo cuando la maniobra criminal impacta sobre víctimas indefensas y la maldad exhibe todo su sinsentido, su irracionalidad y su completo despropósito humanitario.

En esos escenarios suelen conjugarse emociones diversas, a veces contradictorias, de franca identificación para con la víctima y su drama. Suele asimismo suceder que esa identificación empática, espontánea y producto de una compasión profunda, sea aprovechada para potenciar determinadas políticas tendientes a dar repuesta a la sensación de inseguridad reinante.

Sea que ese clima de inseguridad resulte de hechos efectivamente producidos o bien de artificiosas y repetitivas maniobras mediáticas para acrecentar su dimensión y magnitud, lo cierto es que a esta altura resulta indispensable advertir sobre los recursos del llamado “populismo penal”.

Se trata de una tendencia caracterizada por la proposición de hipotéticas soluciones sencillas a problemas complejos, que propugna la sobreactuación de las diversas agencias del sistema penal para dar así respuesta a los problemas que plantean el crimen y la inseguridad.

Gravitando en forma irreflexiva sobre reclamos ciudadanos que son casi siempre medidos en términos de encuestas sobre la seguridad ciudadana, con frecuencia se traducen en leyes y políticas penales que pueden ser inicialmente rentables, pero apenas pueden esconder su carácter de antidemocráticas, selectivas e ineficaces.

El populismo penal constituye, además, la estrategia que despliegan los actores políticos y penales para intentar calmar el clamor popular en contra de la impunidad mediante llamados al aumento de las penas, el endurecimiento de los castigos, la disminución de la imputabilidad penal juvenil, y una serie de leyes que posteriormente, a la hora de su implementación, carecen de un impacto real en la prevención y disminución del delito.

Propugna la disminución de las garantías jurídico-procesales, se orienta al combate de la criminalidad como cruzada contra el mal y considera al Derecho penal como remedio de todos los males sociales, generando la ilusión de que es posible solucionar ciertos problemas mediante la intervención del sistema penal.

El populismo penal propone así que el Estado se vuelva más severo contra el crimen, apuntando a medidas politizadas que privilegian la opinión pública sobre las visiones de la Justicia penal ensayadas por expertos y elites profesionales. Es decir, sus propuestas son formuladas por grupos de acción política y consejeros políticos en vez de ser producto de las consideraciones efectuadas por investigadores, académicos o funcionarios del área.

La situación de las víctimas posee un interés especial para esta línea de pensamiento y praxis político-criminal, a punto tal de priorizarla como la perspectiva desde la cual debe ser observado y analizado el fenómeno del crimen y de la inseguridad.

Sin embargo, tal como lo afirma Roberto Gargarella, quienes reivindicamos un Derecho penal más democrático no tenemos que aceptar la idea según la cual quienes están mejor situados para decir qué respuesta corresponde dar, frente a un crimen, son las víctimas o sus allegados.

Y tal cosa por cuanto “si bien es imprescindible cuidar, proteger, amparar a las víctimas, darles contención, trabajar para reparar las pérdidas que han sufrido, lo cierto es que ese máximo respeto no requiere ni implica convertir a aquéllas en lo que no son; es decir, en autoridades en materia penal. Más bien lo contrario: es difícil que pueda surgir una norma justa desde la entendible indignación que genera el crimen sobre quienes lo sufren desde más cerca”.

En climas sociales consternados por algunos crímenes que desafían la condición humana es imprescindible que la respuesta estatal no se descarrile por fuera de los márgenes de la legalidad penal. Además de eficaz, rápida y contundente, dirigida al descubrimiento de la verdad y a la atribución de la responsabilidad criminal resultante, la reacción de las agencias del control del delito debe evitar menoscabar su legitimidad, recurriendo a formas de venganza que desnaturalicen su independencia y su neutralidad en el procesamiento del conflicto.

No deberíamos perder de vista que, en última instancia, a eso conducen las manipulaciones de quienes se valen de discursos que exaltan las respuestas penales extremas, por fuera y en contradicción con las medidas de persecución inherentes al Estado constitucional de Derecho.

Por Martín Lozada - Juez Penal. Catedrático Unesco en Derechos Humanos, Paz y Democracia por la Universidad de Utrecht, Paises Bajos.


Rodrigo Cabrera - Convergencia

domingo, 21 de agosto de 2011

P.A.S.O a Paso




Primarias, Simultáneas, Abiertas y Obligatorias (P.A.S.O.). Esa es la instancia que prevé la nueva ley de reforma política, y gracias a la cual por primera vez en su historia, el pueblo argentino se volcó a las urnas para elegir a los candidatos de Octubre que participarán en las elecciones generales.
Mucho sobre las mismas se habló, se debatió y hasta incluso se difamó en las semanas previas a la elección por parte de todo el arco opositor (al cual sin ninguna duda incluimos a cierto grupo concentrador de medios audiovisuales). Desde ser una simple encuesta, pasando por la poca participación que aparentemente podrían tener según alguna fuente no citada, hasta que habían sido una “tramoya” pensada en vida por el propio Néstor Kirchner para perpetuarse en el poder.
Pero como dijo el general: “La única verdad es la realidad”, y esta supo imponerse por sobre el país virtual creado. Las P.A.S.O. mostraron un fuerte respaldo a la figura y capacidad de gestión de Cristina Fernández y una aplastante derrota opositora. Aunque, los medios de comunicación intenten minimizar el aplastante triunfo de la Alianza Frente para la Victoria adjudicando un desmerito a la oposición y no un merito oficial, los número arrojaron no solo una recomposición de las legislativas del 2009, si no ya un salto de las presidenciales del 2007.
El FPV supo cosechar un 50.07% de los votos afirmativos válidamente emitidos contra un 45.29% de las últimas presidenciales. Bien queda aclarar que la participación sobre el padrón electoral fue altísima, ascendiendo al 77.82%, la más alta del milenio (en el 2007 había sido 76.31%).
Haciendo un análisis a nivel distrital, en el 2007 CFK había conseguido la victoria en 21 de los 24 distritos, en los tres restantes triunfaron Elisa Carrió (Capital Federal), Roberto Lavagna (Córdoba) y Alberto Rodríguez Saá (San Luis). En la actualidad Cristina se adjudicó 23, no pudiendo derrotar nuevamente a Rodríguez Saá.
El crecimiento no fue solo en cantidad de provincias, si no también en electores. En los principales distritos de nuestro país (coincidiendo con la región centro), siempre comparando con el 2007, La Presidenta en Ciudad de Buenos Aires aumentó del 23.78% al 30.08% (Carrió descendió del 37.78% al 6.26% actual), en la Provincia de Córdoba del 23.84% al 34.21% (Lavagna no se presentó y la siguió lejos en un segundo puesto Alfonsín con un 17.65%), en Provincia de Santa Fé la mejora fue del 35.50% al 37.87% actual. En Entre Ríos pasó del 45.52% al 45.77% y en Provincia de Buenos Aires, considerada la madre de todas las batallas ya que representa un 37.5% del padrón nacional, el Frente para la Victoria incrementó del 45.91% del 2007 al 53.09% (con una participación del 80.28% del padrón provincial).



En la región NOA, en un promedio de promedios, tendió a mantenerse el altísimo resultado obtenido, aunque descendió levemente del 63.65% al 63.31%. Registró aumento en La Rioja, Tucumán, Catamarca y Santiago del Estero y disminuyó en Jujuy y Salta.
Pasando por la región NEA, nuevamente en un promedio de promedios, la primera mandataria consiguió aumentar aun más el alto porcentaje obtenido en el año 2007 que fue del 61.76% al 64.56% actual.
En el oeste del País, donde se encuentra la única Provincia en la que Cristina no pudo obtener la victoria (Rodríguez Saá cosecho 52.35% de los votos contra 28.45% de CFK), registró un aumento en San Juan (del 58.24% al 65.48%), San Luis (11.61% al 28.45%) y Neuquén (del 37.19% al 55.23%). En cambio registró descenso en Mendoza (del 60.94% pasó al 46.92%). Cabe destacar que el promedio de la región aumentó del 41.99% al 49.02%  y que Rodríguez Saá, en su provincia, descendió del 68.19% del 2007 al 52.35% actual.
Para concluir, en la región Sur del País, La Presidenta aumentó su performance en Rio Negro (del 56.85% pasó al 59.97%) y en Tierra de Fuego (del 54.61% al 61.97%) y descendió en Chubut (66.28% del 2007 contra el 51.57% del 2011) y Santa Cruz (del 68.46% pasó al 65.52%).
De confirmarse estos resultados en las generales de Octubre, Cristina Fernández de Kirchner, obtendría su segundo mandato presidencial y su fuerza política, aumentando un poco menos del 2% en los resultados, obtendría mayoría en la cámara de diputados, además de superar el porcentaje más alto en una elección desde la vuelta de la democracia (Alfonsín obtuvo en 1983 el 51.7% de los votos.)
Para concluir, los votos en blanco en el año 2007 fueron 1.330.885  y los nulos 240.074. Este año los blancos descendieron a 776.880 y los nulos registraron un leve aumento a 258.002.
Luchito.
Convergencia Nacional y Popular