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martes, 5 de octubre de 2010

Un camino sin salida



Desde los medios de comunicación (Sin adjetivos para esa acción por el escriba) se busca mostrar, cuando no potenciar, cuanto hecho policial o de inseguridad registre una cámara.


A primer plano se puso la noticia de Carolina Piparo, la mujer que perdió a su hija tras la salidera bancaria, novelando más el hecho cuando se supo que se quería ir del país.

Hombres de política, como lo detallamos en otro informe, salieron a ¨respaldar¨ el reclamo de seguridad por parte de un sector legislando, o proponiendo hacerlo, con medidas que se tornan confusas para aquél que cree que la mano dura o la estigmatización de cierta franja etárea o clase social no conducen a buen puerto.

Ahora bien, el problema aquí es otro.
Con el caso del joven Matías, secuestrado y posteriormente asesinado, se ve la esquina de esto que dimos a titular UN CAMINO SIN SALIDA.
Matías fué secuestrado por unas horas en una herrería de Benavides.

Aprovechando un descuido de sus captores, Matías se escapa y corre trescientos metros en donde toca timbre en una casa, donde por miedo, no le brindan ayuda.

Luego se cruza con un remisero, el cual por miedo, tampoco lo asiste. Es ahí donde recapturan a Matías.

Un testigo de esa escena indicó luego a la policía: ¨le dijeron que estaba robando, por eso no lo ayudaron. Lo confundieron con un ladrón¨
Y ES AQUÍ DONDE ESTA EL NUDO DEL PROBLEMA.

¿Podemos decir que si ¨la ola de inseguridad¨ no fuera fogoneada por los medios, los vecinos hubiesen ayudado a Matías?
¿Cuánta peso les corresponde a los (des)informantes de la ¨realidad¨ en esta nueva cruz que carga sobre la sociedad?
¿Acaso es peor el remedio ofrecido por los medios de comunicación que la enfermedad de una sociedad que lleva a cuestas los problemas que dejó tanto ser humano excluido de la misma sociedad?


Ojalá estas preguntas puedan desnudar la zoncera del miedo



Rodrigo Cabrera - Junta Permanente