miércoles, 4 de noviembre de 2009

La argentinidad al palo mayor


Hipólito Bouchard nacio en saint-tropez, Francia, en el año 1780.
Ya de pequeño el hombrecillo este se enlisto en la marina y hasta llego a combatir junto a Napoleón en la campaña de Egipto (Punto clave de comercio con Asia).

Don Hipólito llegó a Buenos Aires en la época de las invasiones inglesas en donde rapidamente se sintió conmovido con el espíritu revolucionario del sector más radical de la Junta, liderado por Mariano Moreno, y decidió luego de la revolución de mayo disponer sus conocimientos de marina a la patria.

Con el fin de expandir y cuidar la revolución el ministro LARREA impulsó la guerra de corsos.

La ¨Guerra de Corso¨ era una forma de combate naval llevado a delante por particulares que recibían una autorización del Estado (la ¨patente de corso¨) para hostilizar y capturar naves enemigas. A cambio, se beneficiaba con una parte de los bienes apresados.
Estos, llamados ¨presas¨ debían ser remitidos al puerto en donde un ¨tribunal de presas¨ dictaminaba si era bueno o mala presa.

De esta manera el gobierno argentino logró encontrar una forma de financiamiento más, en donde no solo remataba lo obtenido, sino tambien disminuía la fuerza de ataque española.

La corsaria Argentina, apodo que recibió la flota en manos de Bouchard, que entre entretenidas luchas de ¨piratas¨, indios y valientes, recorrió el mundo entero.
Comenzó su trayecto en el puerto de Buenos Aires y recorrió bordeando América del Sur y todo África, pasando por la Isla Santa Elena en donde, por poco, rescata a Napoleón, confinado allí luego de la batalla de Waterloo.

Como toda fuerza de choque revolucionaria Argentina no contaba con un capital que sirva de sostén. Estos muchachos peleaban con armas blancas, acompañados de cañones y algún que otro fusíl capturado en batallas pretéritas.

Fue una campaña de años en la que se navegaron miles de millas. En Madagascar, Macasar y filipinas impusieron el bloqueo de comercio y marina, se liberaron esclavos, se dominó parte de Oceanía, se tomó por asalto la capital de la alta California (se dice que junto al Zorro! jajajaj), se bloqueó Acapulco (Puerto central),y entre otras victorias se encuentran Nicaragua, Perú, Colombia y Venezuela.

El fin de la travesía terminó con el arribo de ¨La Argentina¨ en las costas de Chile, en donde el marino escoces Cochrane (Encargado de ese puerto) recibió, como buen amigo chileno, a toda la muchachada.

Cochrane, inculpo de ¨pirata¨ y ¨filibustero¨ a Bouchard, quien fué encarcelado en chile junto a otros marinos, y se guardo los navíos, el oro y la plata.

San Martín, quien por entonces era ¨El Protector¨ de Perú, hizo las negociociones para la liberación de la tripulación, pero como todo lector intuye, lo recaudado por ¨La Corsaria Argentina¨ nunca se recuperó.

Cuando volvió a la libertad, el ya querido Hipolito prosigió su carrera naval alcanzando el grado de Comodoro.
Ya retirado, el gobierno peruano le cedió la hacienda ¨San Javier¨ donde fundó ¨La buena Suerte¨, un ingenio azucarero.
Por una de esas contradicciones de la historia el hombre que libró esclavos en manos de negrero, terminó como hacendado esclavista.
El 4 de Enero de 1837 murió asesinado po uno de sus esclavos.


Rodrigo Cabrera - Junta Permanente
Desde los satelites...

3 comentarios:

  1. Me quiero embarcar y hacerme pirata! ... lo tengo decidido! ... jajja (Sensacionalismo al 100% de su exprecion!)

    fdo
    Corsario M. Zeolla
    Junta Permanente

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  2. Es el dia que california fue Argentina, que grande el imperalismo nacional.

    un saludo loquito,

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    nuestro espacio en formación, saludos!
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