lunes, 9 de mayo de 2011

Para los medios pelos....






Hola amigos! Les dejo un fragmento de Jauretche que precisamente hoy leia en mi viaje cotidiano hacia la explotacion laboral.
Es importante entender el rol que juegó y juega la clase media, para poder avanzar sin tropiezos en el camino que emprendimos como país.



[ ... Esta gente está habituada a reverenciar la prosperidad de los cipayos, de las castas del lujo, los negociados entre las altas figuras nativas y los rubios representantes de los imperios, y cada uno siente celos de la prosperidad del otro, sin fijarse en la propia. Es un viejo fenómeno que ya lo vimos también en tiempos del radicalismo, aunque en menor escala; nadie le lleva la cuenta a los automóviles ni a los trajes de un Anchorena o de un Álzala, ni al “mister” de la sociedad anónima extranjera, porque se parte del supuesto de que nació para tenerlos. ¡Pero todos se alborotan por el nuevo pantalón del inquilino de la pieza 31!

El Doctor se amarga porque ya no es tan importante; añora el tiempo en que fue el pequeño Dios casero del barrio o del pueblo... Ahora la gente se ha ensoberbecido... no permite al Doctor que la proteja con su tuteo, y si a más no viene, hasta le para el carro...

También ofende esa brusca promoción de industriales y hombres de negocios, salidos de su propia fila, con la chabacanería del enriquecido; es la burguesía, que no existía anteriormente, generada por las condiciones propicias y a la que llaman la “nueva oligarquía”, cuando es precisamente su negación: clase en constante formación, de altibajos frecuentes, y que suscita la admiración de sus adversarios cuando la ve actuar en los países anglosajones. Pero, a su vez, este nuevo rico, tan improvisado como el obrero que molesta a Martínez Estrada, es más ignorante que aquel: no sabe que su prosperidad es hija de las nuevas condiciones históricas y cree que todo es producto de su talento. Aspira al estilo de vida de las viejas clases admiradas a las que trata de imitar; tal vez en su escritorio, frente a la realidad de los negocios, comprende algo, pero le irritan los problemas con el sindicato. No ha adquirido todavía esa suficiencia y esa seguridad burguesa que permite mirar de frente a la aristocracia; suscita la envidia general, esclavo de sus utilidades de mercado negro que se ve obligado a gastar en automóviles coludos, y cuando regresa a su casa, la “gorda” en trance de señora bien y la hija casadera, que se ha vinculado algo en la escuela paga, ahora quieren apellido y asegurarse un sitio social aunque más no sea en la sociedad de San Isidro, que es ahora lo que fue el Club de Flores en mi sociedad. De visita, la “niña” y su madre asienten cuando oyen comentar que el “servicio” se ha vuelto insoportable, y las viejas señoras recuerdan las época en que se recogían chinitas para “hacerles un favor”: “Tan cómodas –dice alguna—para que los muchachos no se anduvieran enfermando por afuera..."

...Un gran sector, extraviado y deprimido ante el hecho nuevo, se siente desplazado por sus prejuicios que le hacen ver una derrota donde hay una victoria... Su media cultura de formación anterior, de la etapa semicolonial, tiene los valores éticos y estéticos de la época que perime, pero de sus filas salen los elementos constituyentes de la nueva burguesía, pues la ampliación del mercado interno, con la infinita gama de nuevas posibilidades —que va desde el desarrollo del comercio y de la pequeña industria hasta la abundante clientela del profesional— le ofrecen amplias ocasiones dignas y bien remuneradas; igual cosa sucede a los funcionarios y técnicos, y a los miembros de las fuerzas armadas, instituciones éstas cuyo verdadero vigor sólo se puede lograr por el desarrollo de la potencia que está implícita en la grandeza nacional; nunca por una política sin destino propio, en cuyo caso les está reservada la función de represión y vigilancia que interesa a los administradores externos de las condiciones del país.... ].


Fragmento de ¨El medio pelo en la sociedad argentina¨ - Arturo Jauretche - Año 1966

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Paradojicamente, trás presentar su libro ¨El Flaco¨, J.P. Feinmann dijo:
     ¨El deseo de la clase media es no ser lo que es; la clase media quiere ser lo que no es: quiere ser clase alta. La clase media no quiere ser lo no es: no quiere ser clase baja. La clase media no sabe lo que quiere. Habría que decirles a muchos de las clases medias que aspiran a llegar a ser clase alta, que la clase alta no los va a aceptar nunca” .... ¨La clase media nunca va a ser aceptada por los grandes sectores de poder, porque las tierras no se compran: se heredan. No hay nada más grasa que querer ser lo que uno no es.”



Rodrigo Cabrera
Convergencia

1 comentario:

  1. Agregaría al comentario del compañero Feimann, que las tierras se heredan o se roban, pero no se compran. Eso es de tilingo!
    jaj

    Muy bueno.

    Un abrazo!

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