domingo, 23 de mayo de 2010

Juan Jose Castelli: el adalid de la revolución

"... Juan Jose Castelli fue el orador de la revolución.
Se caracterizó por sus convicciones revolucionarias en el proceso de Mayo, las cuales formulo y dijo con extraordinaria la brillantes y llevó a la practica la con la tenacidad creerse, junto al pueblo, actor de un profundo cambio ...."

Estando ya en el año del Bicentenario de la Revolución de Mayo, nos toca a nosotros, ser testigos de este singular momento histórico que encuentra a nuestro continente en un renacer de sus pueblos. Como en aquellos años del nacimiento de la Patria están decididos a ser protagonistas del inicio de un nuevo tiempo que retome los objetivos y sueños de los hombres de Mayo.


Aquella gran utopía americanista, propia de los grandes momentos, creadora de hombres y mujeres notables, fue precisamente abrazada por Castelli.

Juan José Antonio Castelli-Villarino nació el 19 de julio de 1764 en Buenos Aires. Su padre, fue médico boticario y su madre era hija de un rico terrateniente, su parentesco con Belgrano (primos) viene de parte de ella.

De joven comenzó sus estudios en Córdoba para ordenarse como sacerdote, pero como no tenia real vocación para ello, a la muerte de su padre abandona la carrera y se dirige a la Ciudad Universitaria de Chuquisaca para estudiar jurisprudencia. Es allí donde toma contacto con las nuevas ideas políticas del liberalismo las cuales habían sido las fundantes de la Revolución Francesa, principalmente la obra de Jean Jacques Rousseau. Por esta causa los años en Chuquisaca serían determinantes en su formación intelectual. Allí se doctoró en derecho. Su profesion no se apartaba de sus ideas Políticas, escrbio:

"...La noción de derecho natural coloca a todos los hombres en situación de igualdad ante la ley, sin distinción de raza u origen. Así, el derecho es la expresión de la dignidad con la cual la naturaleza ha dotado a todos los hombres por igual. Y por esta causa, se derogan todos los abusos perjudiciales a los naturales como cargas e imposiciones indebidas."


Todas esas leyes entendidas como injustas son aquellas las que se interponen con el Orden Natural que en el liberalismo clásico esta conectado con la Voluntad General o el soberano, que es el Pueblo participando en las decisiones políticas en forma directa. Estas ideas son las que compartieron Moreno, Belgrano, Monteagudo en la primera Junta de Gobierno y también los continuadores de la Sociedad Patriótica a la cual pertenecia Jose de San Martin.

El joven Castelli ya se caracterizaba por su "alma apasionada y voluntad de acero" , como dijo su compañero Monteagudo, “enemigo de todo término medio”.

A los 30 años contrajo matrimonio con María Rosa Lynch, con quien tendría seis hijos.

En su ciudad, sufría con indignación lo que padecían todos los hijos de españoles nacidos en América, los criollos. Los peninsulares gozaban de todos los privilegios en detrimento de los aquí nacidos, quedando en un lugar de inferioridad.

En 1808 desarrolla una tesis llamada Retroversion de la soberania del pueblo, que tiene como fundamentos la idea de que; a falta de una autoridad legítima (el rey Fernando VII), la soberanía regresa al pueblo y este como debe debe de gobernarse a sí mismo es el que debe designar a quien lo reemplace.
Fundamenta concluyentemente que América debe quedar independiente de España, "América tiene igual derecho que España a formar su gobierno".

Su fama como el orador de la Revolución nace de uno de los momentos cruciales de la Patria naciente: el Cabildo abierto del 22 de Mayo. El debate reúne una enorme presión dentro y fuera del Cabildo.
Interviene el Obispo Lue por el "Partido realista", planteando un reto a los criollos. Dice:"los españoles deben reasumir el mando por su sola condición de origen y hasta cuando ya no quedase un solo español”. Le piden a Castelli que hable, quien dice:

"...Ya porque los poderes de sus vocales eran personalísimos para el gobierno, y no podrían delegarse, ya por la falta de concurrencia de los Diputados de América en la elección y establecimiento de aquel gobierno, deduciendo de aquí su ilegitimidad, la re­versión de los derechos de la Soberanía al pueblo de Buenos Aires y su libre ejercicio en la instalación de un nuevo gobierno, principalmente no existiendo ya, como se suponía no existir, la España en la dominación del señor don Fer­nando Séptimo..."

Castelli encabezó junto a Mariano Moreno las posturas más radicales dentro de la Junta de Gobierno.

Derrocado Cisneros y elegida la Junta de Gobierno Provicional en Buenos Aires, se envia una circular a las provincias solicitando el reconocimiento del nuevo gobierno.  En la provincia de Cordoba se encontraba Santiago de Liniers, quien gozaba de un gran prestigio por su actuación en las Invaciones Inglesas. Liniers pacta con Cisneros y organizan un levantamiento contra revolucionario desconociendo a la Junta de Gobierno.

Es enviada a Córdoba una expedición con 1500 hombres a cargo de Francisco Ortiz de Ocampo. 
Moreno fundamenta la necesidad de acciones concretas para defender a la Revolución. Liniers debe ser fusilado. Bajo una circular firmada por toda la Junta de Gobierno, se le da la orden de fusilamiento a Ocampo.
Este se desobedece argumentando que había sido compañero de Liniers y por ello no puede fusilarlo. Ocampo no queria cargar con el peso de fusilar a Liniers.  
Castelli, por un pedido expreso de Moreno marcha hacia Córdoba y cumple la orden con profunda convicción y los facciosos son fusilados el 26 de agosto de 1810 y la Revolución se salva teniendo su bautismo de fuego.

De allí Moreno lo envía al Alto Perú, a cargo del ejercito del norte, con plenos poderes para terminar “con los mandones”.

Castelli en el Potosí, sigue al Pie el Plan de Operaciones redactado por Moreno, dirigiéndose al pueblo dice:

"...Sabed que el gobierno de donde yo procedo solo aspira a restituir a los pueblos su libertad civil y que vosotros bajo su protección viviréis libres gozando en paz juntamente con nosotros esos derechos originarios que nos usurpó la fuerza. En una palabra, la junta de la capital os mirará como a hermanos, y os considerará como iguales, éste es todo su plan, y jamás discrepará de él mi conducta...”

Castelli, impone un nuevo sistema de gobierno auténticamente democrático. Termina con la inquisición, proclama la libertad de vientres, da los mismos derechos a los indigenas que a los criollos, propone una intensa propaganda hacia el pueblo para incentivar su participación publica. El plan de gobierno muy amplio y abarca reformas en la enseñanza, reorganización de la Casa de la Moneda, reorganización del ejército y la administración pública. Castelli reparte tierras, pregona el nuevo ideal de la Patria, elabora manifiestos y arenga al pueblo. Firme en su voluntad de acero fusila a los represores de los levantamientos de Chuquisaca. Aqui es donde conoce a Bernardo de Monteagudo participante en estas revueltas y lo hace su secretario.

Castelli plantó las banderas de la Patria sobre las ruinas de Tiahuanaco. Aquel 25 de mayo de 1811 proclamó ante sus tropas y el pueblo indígena altoperuano:

“ordeno que siendo los indios iguales a todas las demás clases (…) declaro que son acreedores a cualquier destino y empleo de que se consideren capaces del mismo modo que todo nacional idóneo sea de la clase y condición que fuese, siempre que sus virtudes y talentos lo hagan dignos de la consideración del gobierno (…) que en el preciso término de tres meses deberán estar ya derogados todos los abusos perjudiciales a los Naturales y fundados todos los establecimientos necesarios para su educación sin que a pretexto alguno se dilate, impida o embarace el cumplimiento de estas disposiciones”.

Después vendrá la derrota de Huaqui donde la Primera Junta pierde el Alto Perú y el ejército del Norte se debilita por el sabotaje del saavedrismo en Buenos Aires.

El gobierno surgido del golpe de abril de 1811 enjuicia a Castelli y Belgrano. Un cáncer en la lengua avanzaba sobre Castelli y el 12 de Octubre muere.

"La muerte será la mayor recompensa de mis fatigas, cuando haya visto ya expirar a todos los enemigos de mi patria, porque entonces nada tendrá que desear mi corazón, y mi esperanza quedará en una eterna apatía, al ver asegurada para siempre la libertad del Pueblo Americano"

Doscientos años después, un descendiente de aquellos indios liberados por la revolución juraba como Presidente de la Nación Boliviana.




* el titulo del presente corresponde al historiador Julio Cesar Chavez. El adalid es un caudillo militar, guia o cabeza de un movimiento político.

Roberto Maldonado.

5 comentarios:

  1. QUE LINDO TIPO ESTE CASTELLI, SIN GRISES...EN PLENO EJERCICIO DE SUS CONVICCIONES, SIN DUDAS NI CONTRADICCIONES...NI SIQUIERA CUANDO FUSILA A LINIERS...(CONTRASENTIDO DE LA HISTORIA)

    ResponderEliminar
  2. “enemigo de todo término medio”

    Es momento de tomar el ejemplo de los grandes hombres que habitaron nuestra nación y lucharon por la patria, dejar de lado las tibiezas, ponernos la camiseta y salir en busca de la verdadera independencia!!

    Felicitaciones Compañero!!!!

    Vale =)

    ResponderEliminar
  3. Me ayudo mucho, gracias

    ResponderEliminar
  4. Castelli, es un patriota fuera de serie, es la primera vez que leo algo sobre este grande hombre, si alguien me puediera remitir el texto del doctor chávez, le estere agradecido. Saludos desde Caracas, yupanquiville@hotmail.com.

    ResponderEliminar
  5. tengo el libro de J Chaves, pero es imposible digitalizarlo,
    agradezco cualquier dato que puedan enviarme, este año es el bicentenario de su muerte, y ni siquiera hay una placa para saber con exactitud dónde están sus cenizas

    info@andreacastelli.com.ar

    ResponderEliminar

Esperamos sus opiniones...